Asalto al fuerte de Carchuna

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Aspiramos a que nuestra Red de Senderos se identifique por el pictograma de la serpiente senderista.

Nuestra serpiente se enrosca nerviosa dispuesta a tomar el sendero. Nuestra serpiente – cabeza en flecha – simboliza la sabiduría, la perfección y el dinamismo. Se trata de un símbolo universal de la naturaleza. Serpiente prudente y sutil, como la buena senderista. Serpiente – mujer, que representa el paganismo, la libertad de acción y el alma que se reencarna.

El día 23 de mayo de 2018 se cumplieron 80 años de la liberación del Fuerte de Carchuna, un hecho injustamente ignorado en los libros de historia y olvidado por las administraciones, pese a ser una acción audaz, pionera, valiente que permitió liberar a más de 300 prisioneros de las manos de las fuerzas golpistas que se habían sublevado contra el gobierno legítimo de la II República española.

A Gerardo Menéndez, asturiano de Sama de Langreo, la ofensiva del Ejército sublevado sobre Málaga le alcanzó en Ronda. El avance de los voluntarios fascistas italianos hizo retroceder a su unidad hasta la capital y después, junto a miles de refugiados, por la carretera de Almería hasta llegar a Castell de Ferro, donde se unió a la contraofensiva republicana. Por el ca-mino quedaron amigos y compañeros, entre ellos, José Martínez Alea, también asturiano, ahogado al cruzar el crecido río Guadalfeo.

En Castell de Ferro quedó reencuadrado dentro de la 55 Brigada Mixta, con la que participó unos días después en las operaciones de ocupación de Trevélez y Busquístar y en la batalla de Cascajar negro, en Sierra Nevada, donde fue herido gravemente en una pierna. Esto no le impidió incorporarse a la compañía especial de la Brigada, la misma que, en la noche del 23 de mayo de 1938 fue desplazada al frente de Calahonda para participar en una operación singular: liberar a 308 prisioneros asturianos retenidos en una antigua batería costera del siglo XVIII: el Fuerte de Carchuna.

La República publicitó este pequeño éxito militar en los periódicos de la época dentro y fuera de nuestras fronteras, a lo que sumó la publicación de un libreto propagandístico titulado “Fuerte de Carchuna” que varios investigadores han reproducido y ampliado con testimonios y documentos militares y que, incluso, algunos han novelado. El relato de lo sucedido, a grandes rasgos, es conocido, si bien es cierto que algunos detalles siguen aún pendientes de resolver.

El día 16 de mayo de 1938, cuatro oficiales republicanos, Joaquín, Secundino, Esteban y Cándido, lograron fugarse del Fuerte de Carchuna, donde permanecían recluidos, y alcanzaron las líneas republicanas defendidas por los efectivos de la 55 Brigada Mixta de la 71 División del XXIII Cuerpo de Ejército Republicano, a cuyo mando se encontraba el también asturiano, Luis Barzana.

Con la información aportada por ellos, a las 00.10 h. del día 23 de mayo se inició la operación de rescate con la intervención de dos lanchas y 35 voluntarios y comandos que partieron desde las playas de Castell de Ferro. Sin embargo, la avería de una de las barcas y la desorientación de la otra obligaron a posponer la operación hasta las 22 horas del mismo día.

La composición de la unidad de desembarco ha sido discutida por algunos autores, aunque la “Orden general de operaciones de la 55 Brigada para la operación de Carchuna” indica que se compondría de “un grupo formado de fuerzas de la 230 Brigada, un oficial y quince soldados de ésta, cuatro oficiales evadidos del Fuerte de Carchuna y un oficial de División por ella designado, que serán mandados por el oficial del grupo de la 230 Brigada”. Por su lado, el parte de los sublevados, publicado por Martínez Bande, habla de la intervención de “un capitán y 30 extranjeros”. Los extranjeros eran cinco brigadistas del cuerpo de guerrilleros, entre ellos, el jefe de la operación, el teniente William Aalto.

El lugar de desembarco elegido fue la Punta del Llano, junto al farillo, aunque otra versión de los hechos la desplaza hasta la playa de la Chucha.

De acuerdo con la orden de operaciones y el relato de los hechos, desde aquí se formaron cuatro grupos. El primero, a cargo de Joaquín Fernández Canga con 4 hombres y un fusil ametrallador alcanzaron el kilómetro 11,8 de la carretera nacional, cortaron el hilo telefónico entre Motril y Calahonda y emplazaron un fusil ametrallador y un explosivo que detonarían en caso de contraataque. El segundo grupo, al mando del teniente Luis Caballero con 4 hombres y un fusil ametrallador se colo-caron a la salida de Calahonda para proteger la evasión. El tercer grupo de municionamiento a las órdenes del sargento norte-americano Irving Goff con 2 hombres y un “schmeisser” tenían como misión desembarcar diez cajas de bombas y trasladarlas al fuerte. Finalmente, el cuarto grupo al mando del teniente José Fernández con 16 hombres y 9 fusiles serían los encargados de efectuar el asalto. Este se realizó poco después rindiendo a dos centinelas y disparando sobre un tercero. Inmediatamente se penetró en el recinto, rodearon las habitaciones de los suboficiales y detuvieron a los mandos. El Alférez y varios suboficiales fueron fusilados, mientras que los soldados de la guarnición fueron puestos en libertad. Veinte de ellos y dos sargentos se sumaron a la huida mientras que 25 prisioneros decidieron quedarse en el fuerte.
Desde aquí, el grupo de evadidos se dirigió hacia población de Calahonda donde entró en combate con una sección de Zapadores al mando del teniente Juan Basabe de las 33ª División y algunos efectivos de la Guardia Civil, en la que perdió la vida uno de los prisioneros liberados. En la acción, uno de los brigadistas internacionales, el sargento Irving Goff, junto a Juan Rodríguez Moreno de Órgiva y Juan Yáñez Pretel de Lújar fueron copados y obligados a tirarse al agua, llegando a las líneas leales tras cuatro días de nado y no pocas vicisitudes. Este es otro de los sucesos no suficientemente aclarados.

Una vez superada la resistencia en Calahonda, el grupo avanzó en dos columnas, una por la carretera nacional y otra por las estribaciones de la sierra cercana a ella, hasta alcanzar el frente sublevado constituido por las posiciones de la Torre del Condenado y el barranco del Torrilejo.

Para ayudar a la evasión, el mando republicano había programado una segunda fase de operaciones. Un potente fuego de artillería desde el Pico de Águila batió las posiciones sublevadas del Conjuro mientras se realizaba un intenso fuego de fusilería por toda la línea del frente. El objetivo de esta acción era fijar a estas unidades y generar confusión mientras que efectivos de la compañía especial, donde se encontraba Gerardo, asaltó las posiciones del Torrilejo desde el barranco de la Rijana. Dos secciones realizaron sin éxito este ataque, dificultadas por el mal funcionamiento de las granadas de mano y de los obuses de la artillería, por lo que tuvieron que ser auxiliadas por una sección del Batallón. La acción se saldó con un muerto y siete heri-dos.

Una vez ocupada la posición y asaltadas las trincheras localizadas junto a la Torre del Condenado, el grupo de evadidos consiguió alcanzar las posiciones leales. Unas horas más tarde, los refuerzos llegados desde el bando sublevado ocuparon la zona de operaciones restableciendo el frente a su posición original. Al día siguiente, la aviación bombardeó como represalia las poblaciones de Castell de Ferro y Los Carlos. El bando sublevado reconoció inicialmente la huida de 250 prisioneros, 4 muertos y 13 heridos propios más 21 trabajadores y milicianos muertos. Posteriormente, esta cifra fue modificada a 279 prisioneros huidos, mientras que el bando republicano contabilizó 257 prisioneros liberados, un muerto y siete heridos.

Los evadidos y las fuerzas que intervinieron fueron recibidas con honores en Berja y Almería. Gerardo siguió sus acciones en la guerrilla hasta el final de la guerra. Hecho prisionero en Baza, fue recluido en diferentes penales hasta llegar al campo de concentración de Armilla, donde salvó la vida gracias a los alimentos que pudo comprar con la venta de una cajita de azafrán que le legó un compañero ejecutado en el penal, y gracias a los avales de la junta directiva del Racing Langreano F.C., donde había sido el delantero estrella antes de su alistamiento. De vuelta a Asturias, la vida le hizo un nuevo regate, Franco había decidido recuperar la liga de futbol y dos clubes, el Sporting de Gijón y el Atlético de Madrid, se disputaban el fichaje de su hermano César, quien puso como condición para quedarse en el primero la contratación de sus hermanos.

Gerardo murió en 1971 a los 57 años a causa de un cáncer de pulmón, Joaquín Fernández Canga fue encarcelado hasta 1942 y terminó por exiliarse a Francia, Secundino Álvarez Torre se incorporó a la guerrilla en el valle de Samuño, fue capturado en marzo de 1940 sin que se tengan más datos sobre su destino. José Fernández fue desterrado a Galicia. Cándido Muriel murió a los 57 años tras redimir su condena a muerte en los trabajos forzados de la Cuenca del Nalón; siempre conservó la medalla con la que la República homenajeó a todos ellos.

En febrero de 2018 el Parlamento de la Andalucía aprobó una Proposición no de ley que instaba a la Junta de Andalucía al inicio de la incoación del expediente para declarar el Fuerte de Carchuna como Lugar de la Memoria de Andalucía, reconociendo así el confinamiento y torturas que aquí sufrieron durante la Guerra de España y la posguerra aquellos que lucharon por las libertades democráticas. El pleno del Ayuntamiento de Motril se sumó a esta petición que incluía, además, su declaración adicional como Centro de Interpretación de la Desbandá. Nada de esto se ha llevado a cabo.

Ese mismo año, un grupo de asociaciones memorialistas colocamos una placa en las afueras del edificio en recuerdo de todos ellos. Varios familiares se desplazaron desde Asturias para acompañar el acto, entre ellos, Félix Adolfo, hijo del teniente Cándido Adolfo Muriel López y Rosa, hija de Gerardo Menéndez Miranda. La celebración, muy emotiva, hubo de realizarse fuera del recinto por oposición expresa de la alcaldesa de la ELA Carchuna-Calahonda. Esta placa ha tenido que ser repuesta desde ese día en tres ocasiones. “El Fuerte sin memoria. El rescate de los prisioneros asturianos del presidio de Carchuna en mayo de 1938”.  Publicado por Fernando Alcalde en https://www.elindependientedegranada.es
 

 

 

Localizador:  

AN.gr-02

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Asalto al fuerte de Carchuna

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Organización(es):  

ARMH 14 de abril (costa de Granada)

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Fernando Alcalde

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